Bécal y los sombreros de jipijapa

Bécal y los sombreros de jipijapa

Después de enamorarme de las casas de San Francisco de Campeche y estar a punto de comprar un espacio para poner un negocio, empacamos y tomamos la carretera rumbo a Mérida, Yucatán. Como no nos encanta pasar mucho tiempo en el coche, decidimos hacer dos paradas: la primera en la Hacienda Blanca Flor, y la segunda en Bécal un poblado que se dedica a la fabricación de sombreros jipijapa.

La Hacienda Blanca Flor, es actualmente un hotel en parte reconstruido, pero que aún mantiene algunos elementos del siglo XVI. Para entrar, tuvimos que pagar $50 pesos como parte de los costos de mantenimiento del lugar (aunque creo que eso se lo invitaron en el momento por vernos demasiado turistas jaja). La hacienda está rodeada de espacios verdes y colores llamativos, conserva aún sus arcos coloniales que unidos brindan un ambiente de relajación máxima. Aunque mi parte favorita, son los restos de una capilla que se encuentra cruzando la carretera, con muros caídos junto con techos faltantes.

Después de la breve parada, nos dirigimos a Bécal. Bécal se encuentra al norte de Campeche, a aproximadamente una hora de la capital. Antes de contarte sobre el mágico proceso del jipi, ¿sabes lo que es? El jipi es una palma que mide ente entre uno y dos metros de altura utilizado para hacer principalmente sombreros y algunos otros productos como aretes, tortilleros y abanicos. La primera vez que se fabricó fue en 1872, gracias a que el hacendado Juan García trajo un sombrero “panameño”, que en realidad es originario de Ecuador (sí, yo tampoco entiendo bien ja). Este artículo fue cotizado por la clase alta de la península y fue así que se empezó a producir.

El recorrido empieza al fondo de una tienda en donde Rocío nos recibe con una sonrisa. Empezó por enseñarnos los diferentes tipos de palma y su uso. El secreto del sombrero está en el rayado de la hoja, entre más fino, más suave pero también más tiempo para tejerlo. Se divide en 4 categorías, siendo la categoría 1 la de menor calidad (tardan un par de hora para tejer el sombrero) y la categoría 4 la más fina (toma alrededor de 2 semanas enteras terminar de tejer). Una vez que la palma está rayada, se deshidrata en un horno por tres horas con carbón y azufre. Una vez secos, empieza el proceso más divertido, ¡el teñido! Hoy se utilizan tanto colores naturales como artificiales, que generalmente son los más llamativos. En una olla grande se agregan diversos ingredientes y se deja hervir por horas, ya que está concentrado, se pasa la palma por ahí.

Ya que el manojo de palma está listo, es hora de pasarlo a un ambiente mucho más húmedo, al interior de una cueva para poder trabajarlo sin que se rompa. La mayoría de las casas tienen una cueva en su interior, muchas veces hecha por las mismas familias. El clima de este espacio permite que el material sea noble y se pueda trabajar. Las familias pueden pasar días y días tejiendo los diferentes productos, pero están acostumbrados, es un espacio en donde pueden platicar, reír y disfrutar. En esta etapa es donde se definen los diseños y el tamaño de cada sombrero.

Por último, viene la parte del moldado. Por lo general el sombrero viene de forma redonda, y gracias a una prensa a muy alta temperatura se le da una forma en específico, de vaquero, cazador. Existen alrededor de 25 moldes, así que seguro encuentras tu sombrero ideal.

Bécal fue de esos lugares que me marcó, no solo por no poder comprar mi sombrero ideal de $3 000 pesos, sino por recordarme la magia del trabajo humano. Que aunque gran parte se pueda hacer en máquina, no transmite la magia, la dedicación y el amor de las familias detrás del trabajo que se ha transmitido de generación en generación.

Creadora y Editora del blog Petite Touriste. A través de las palabras y la imagen busco recrear las sensaciones de cada uno de mis viajes.

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