48 horas en Marsella

48 horas en Marsella

Desde que llegué a Francia estoy constantemente buscando nuevas actividades que hacer, para cambiar de aires, conocer nuevas personas y desarrollar algunas ideas que tengo en mente. Es así como di con un camp super cool en Marsella, bueno más bien es un internado para creativos que -durante seis meses, toman diversos talleres y trabajan en un proyecto social. Cuando lo descubrí, lo primero que quise hacer fue ir a conocer el campus, y Luigi -que apoya todas mis locas ideas, aceptó. Es así como terminamos en Marsella, desafortunadamente la logística no salió como esperaba; no pude ver el camp ni otros espacios de innovación que me llamaban la atención, pero aproveché el tiempo para recorrer la ciudad.

Marsella es la ciudad más importante de la región de Provenza y la segunda ciudad más poblada de Francia. Gracias a su importante puerto, está llena de historia, cultura, dinamismo y por supuesto buena gastronomía. Su casco histórico era grande e importante pero se perdieron gran parte de los edificios durante la Segunda Guerra Mundial, es por eso que, mientras recorres sus calles te encontrarás con restos griegos y romanos, que se mezclan con lo moderno y contemporáneo, con barrios llenos de historia y calles románticas, edificios realizados por grandes e importantes arquitectos y jardines repletos de actividades. La lista es larga de las cosas que visitar, pero si vas poco tiempo aquí te dejo una lista básica de qué hacer en Marsella.

¿Qué ver?

Vieux Port: Recorrer el viejo puerto es sin duda la primera actividad que todos realizan cuando llegan a Marsella. Y es porque los barcos estacionados junto con el mar de fondo conquistan a primera vista. Recorre los bares y restaurantes a lo largo de las pasarelas, estudia la cartelera del teatro y entra al Museo del Jabón si te da un poco de curiosidad conocer su proceso. Aunque el mejor día en el puerto es el domingo, cuando por la mañana se pone el mercado, con los pescadores de la zona que venden su pesca del día.

Mucem: Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo abrió sus puertas en 2013. El museo se divide en diferentes espacios que convergen con la arqueología, el arte contemporáneo y la historia. El primer espacio que verás si vienes desde el puerto, es el fuerte de San Juan y su emblemática torre, que hasta el día de hoy sigue siendo el punto más estratégico para controlar la entrada al puerto. El fuerte está conectado con el espacio principal: J14, a través de una elevada pasarela . J14 es un proyecto del arquitecto Rudy Ricciotti; su espectacular terraza y restaurante con un chef 3 estrellas -Gérald Passadet, harán que nunca quieras dejar el lugar. Este cubo de vidrio y estructura de metal goza de vistas panorámicas sin igual y se ha convertido en un ícono de Marsella. Entrada con audioguía: 14.50€.

Cathédrale La Major: Su historia comienza en el siglo XIX cuando Napoleón Bonaparte coloca la primera piedra. Su elegante exterior de franjas verdes y blancas nos recuerda a los diseños de Florencia, una mezcla entre lo neogótico y bizantino.

Le Panier: el barrio más antiguo de Marsella que todavía resiste al cambio y a la modernidad. Nació en el siglo XVII como un barrio para la clase media. Después de la Segunda Guerra Mundial albergó una gran cantidad de inmigrantes como vietnamitas, argelinos o del Magreb. Sus calles son pintorescas con un toque de arte urbano, mientras las recorres respiras un aire de casa y autenticidad que ya no se encuentra fácilmente. Si hablas francés te recomiendo que pares en cada “atelier” para platicar con las personas y conocer un poco de su trabajo e historia. Aunque la mayoría de sus habitantes llevan años viviendo en la zona, la gentrificación trajo consigo un ambiente más jovial y nuevos espacios en donde el diseño se vuelve el eje principal. 

Cité Radieuse – Le Corbusier: Para el segundo día, tendrás que alejarte un poco de la zona central para llegar a esta joya arquitectónica. Obra del famoso arquitecto francés Le Corbusier, se construyó en 1945, reflejo de los problemas que enfrentaba Francia en la época (salía de la Segunda Guerra Mundial y muchas personas estaban sin dinero, sin trabajo o sin un lugar para vivir). L’Unité d’Habitation es un espacio colectivo de habitación, que simula un pueblo vertical a las afueras de la ciudad de Marsella. Cada piso se describe como calle, en la planta baja se encuentra el espacio recreativo, un poco más arriba hay dos pisos dedicados al comercio y en la parte alta verás una escuela con su respectivo patio de juegos. Puedes visitar el edificio por tu cuenta, pero te recomiendo tomar el tour para que descubras los secretos que guardan sus 135 metros de largo y 56 de alto, y entiendas porque es un edificio tan innovador y revolucionario. El tour tiene un costo de 10€ por persona y se debe reservar con anticipación aquí

Cours Julien: sin duda el barrio más alegre de Marsella. En él podrás apreciar una gran cantidad de arte urbano, restaurantes con influencia de varios países, librerías de libros raros o cómics y tiendas de moda. Al tener una gran variedad de opciones, te recomiendo tomarte un tiempo para caminar sin mucho rumbo y entrar a las tiendas que más atención te llamen. 

Algunas tiendas

Savon de Marseille: sí, ese que compras en el supermercado y huele delicioso. El jabón en si existe desde la Antigüedad, mezclando aceites y cenizas con agua. Con el paso de los años, los ingredientes se fueron  rafinando hasta usar productos como lavanda, aceite de oliva puro, miel y más. Hay una gran cantidad de tiendas especializadas, pero lo que me gustó de ésta fue su tamaño y decoración que la hacen un poco más antigua. La tienda es muy pequeña y por momentos hay una gran cantidad de personas, pero vale la pena darse un deleite visual y olfativo mientras compras la mitad de la tienda. Dirección: 4 Montée des Accoules.

Le Typo du Panier: este es un pequeño local que encontramos vagabundeando por Le Panier. Aquí encuentras la tipografía, las sardinas y el mar en todos sus formatos gracias a una antigua prensa -principal herramienta. Dirección: Rue du Refuge.

La Petite Fleur: Joyería y objetos decorativos en donde la flor es la protagonista. Todo está hecho en cerámica con una pequeña particularidad: su esencia, con un perfume que hace referencia a cada escena y momento de la pieza. Dirección: 2 Rue du Petit Puits.

Les Puces en Ville: Buscar un mueble vintage puede ser abrumador, pero este amplio espacio logra todo lo contrario recreando diversos espacios del hogar, con piezas curadas que datan del siglo XX. Dirección: 28, Cours Julien.

La Réserve à Bulles: ¿Listo para entrar en el mundo del cómic? En esta librería podrás encontrar todo tipo de libros -para grandes y pequeños, de dibujos animados. Aunque la gran mayoría de los libros están en francés, los dibujos facilitan la lectura y puede ser una buena forma de practicar el idioma. Dirección: 58 Rue 3 Frères Barthélémy.

¿Dónde comer?

Al estar conectada con el mar, cualquier platillo con pescado y frutos de mar es delicioso, y más si lo acompañas con un vino blanco o rosado. También te recomiendo probar el pastis, un licor típico de Marsella a base de anís que generalmente se toma como aperitivo. Y como bocadillo dulce, no te puedes perder las navettes, unas galletas de naranja que encuentras en cualquier panadería. 

  • Le Refuge: ubicado en Le Panier, este cálido restaurante se enfoca en la cocina mediterránea. Su ambiente es jovial perfecto para cenar o botanear. Dirección: 21 Rue Saint-Bazile. Precio promedio: 25€ 
  • Une Table au Sud: ¿ganas de darte un pequeño lujo? Este restaurante a la orilla del puerto te deleitará, con platillos que hacen honor a su estrella Michelin. De lunes a viernes, tienen un menú de 34€ por persona, pero considera reservar porque no siempre tienen espacio. Dirección: 2 Quai du Port.
  • Le Vieux Panier: Llegamos a esta pizzería porque estábamos buscando tomar un poco de sol y valió 100% la pena. Las mesas se encuentran en la plaza y son al aire libre; cuenta con un menú de auténticos platillos italianos y las pizzas son una maravilla. Dirección: 3 Place de Lenche. Precio promedio: 15€
  • Maison Geney: Moderna cafetería para desayunar a cargo de Etienne Geney -participante de Top Chef Francia, y su esposa. Su café es bueno pero lo que conquista es su panadería, que durante todo el día se va renovando. Dirección: 38 Rue Caisserie.
  • L’escalier: ¡Mi favorito! El lugar es amplio con decoración elegante y moderna, y el personal te recibe con una gran sonrisa. La carta es variada con auténticos platillos franceses que puedes acompañar con el vino o cerveza de tu elección. Dirección: 80 Cours Julien. Precio promedio: 20€
  • Sard’in: La sardina es uno de los símbolos de Marsella y a cada paso que das la encuentras en diferentes formas como artículos decorativos, fotografías, carteles o latas; así que un bar dedicado a este pez no podía faltar. Al entrar, la planta baja te hace dudar un poco si arriesgar tu estómago o mejor huir pero te aseguro que una vez que te sientas todo mejora. Dirección: 32 Rue Coutellerie. Precio promedio: 20€

Como suele pasar con gran parte de las ciudades del sur, por momentos Marsella se llena de caos pero mantiene siempre esa buena vibra y calidez, que te obligan a regresar. ¡Disfruta el viaje!

¿Qué otro lugar agregaría a la lista de actividades qué hacer en Marsella? 

Creadora y Editora del blog Petite Touriste. A través de las palabras y la imagen busco recrear las sensaciones de cada uno de mis viajes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *