Crónicas de una blogger navegando: Capri

Crónicas de una blogger navegando: Capri

Cuando me dijeron que íbamos a hacer un recorrido en vela por unos cuatro días, me emocioné muchísimo. ¿Y quién no? Conocer tres hermosas islas del sur de Italia era una verdadera aventura de cuento. Aunque después días entré en pánico, ¿cómo iba a sobrevivir tantos días en el mar? Porque por más que me guste la aventura, debo confesar que disfruto mucho la comodidad de un buen hotel. Por suerte sobreviví, me enamoré y disfruté cada momento del viaje.

Salimos del puerto de Pozzuoli, ubicado al norte de Nápoles. Las primeras horas son un poco aburridos porque tienes que bajar las cosas del coche y acomodarlas en el barco: despensa, agua, un poco de cerveza y vino, poner las sábanas, guardar maletas (que son minis y de tela porque sino no entran ¬¬’), lavar un poco el piso y verificar que todo esté en orden.

Ya listos para salir, el capitán tomó control del timón y dió instrucciones, mi corazón se aceleró, era el momento…¡nos íbamos! Dirección: Capri. Navegar puede ser muy sencillo, solo ingresas las coordenadas de tu destino y va en automático; pero si quieres vivir la experiencia, debes bajar las velas y navegar por ti mismo. Yo lo intenté, pero creo que tengo un pequeño problema con las direcciones y nos desorienté un poco, já.

Después de unas tres horas navegando, tomando el sol y mojando los pies, llegamos. Pero antes de ir al puerto, decidimos rodear la isla para ver los Farallones de Capri. Los Farallones son tres picos de piedra que se formaron con la erosión del viento y del mar, tienen una altura de 100 metros y por donde los veas simplemente son imponentes. Aquí había una gran cantidad de cruceros y yates gigantes (uno tenía su propio helipuerto… what?!), así que seguimos nuestro camino y es así como encontramos nuestro pequeño paraíso.

Aguas cristalinas con diferentes tonalidades de azul, brillaban por el reflejo de los rayos del sol. Ese pequeño paraíso donde mi corazón se detuvo y mi alma agradeció al universo por estar ahí.  ¿Qué haces cuando encuentras el lugar perfecto? ¡Echarte un clavado en esa inmensa alberca llamada mar, ver al cielo y dejarte llevar! La tarde comenzaba a caer, era hora de dirigirse al puerto. ¡Wow, nunca pensé que estacionar un barco fuera tan estresante!, casi como un coche pero a grandes escalas.

Desde la antigüedad, Capri ha sido el lugar predilecto de la elite para vacacionar, por lo que encontrarán hermosas villas romanas dignas de admirar. La isla de blanco transmite glamour por cada rincón, desde sus exclusivas tiendas, los paparazzis que te toman diez mil fotos, hasta su eterno olor a limón. Pero no se preocupen, también cuenta con naturaleza y paisajes que te quitan el aliento. Prometo volver, perderme entre tus calles, disfrutar de un buen vino, conocer tu gente y enamorarme de cada rincón… así como enamoraste a Pablo Neruda, a quién le regresaste la inspiración. Siguiente parada: Nápoles.

Creadora y Editora del blog Petite Touriste. A través de las palabras y la imagen busco recrear las sensaciones de cada uno de mis viajes.

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