Yucatán: entre agaves y muros amarillos

Yucatán: entre agaves y muros amarillos

Después de pasar un par de noches en Mérida, nos dirigimos a Valladolid, pero no sin antes hacer dos paradas que nos recomendaron muchísimo.

La primera fue en Aké, un poblado a 32 kms de Mérida. Aunque este lugar es conocido por su zona arqueológica, su verdadero secreto es la hacienda henequera San Lorenzo Aké. Lo primero que llama mi atención son sus enormes arcos amarrillo deslavado que rodean la propiedad, y sin saber bien a donde dirigirnos, decidimos entrar. Encontramos la casa principal rodeada de amplios jardines y vegetación tropical. Aunque lo que más llamó nuestra atención, fue la capilla erigida en lo alto de una colina (que después descubrimos eran los vestigios de un templo maya). Al cabo de unos minutos recorriendo la propiedad y de platicar con un trabajador del lugar que nos quería vender la piel de una víbora recién cazada, nos dirigimos a la zona de trabajo del henequén.

El henequén o sisal, es una planta parecida a un cactus cuyas hojas producen una fibra utilizada en textiles, papel y plásticos. Se dice que en 1916, su producción alcanzaba las 200 000 toneladas y fue un material clave durante la Primera Guerra Mundial. Yucatán se convirtió en el principal productor,  es por eso que el estado se volvió rico en haciendas y casonas. Pero como todo lo que sube tiene tendencia a bajar, el famoso oro verde perdió importancia con la entrada de materiales más nobles y baratos. Hoy en día únicamente se producen alrededor de 5 000 toneladas.

San Lorenzo Aké es una de las pocas plantas que aún se mantiene activa. Aunque a primera vista el lugar parece abandonado, una vez que te acercas a la maquinaria entiendes que una parte sigue trabajando. Ahí conocimos a Don Arturo, que desde hace más de 20 años vive de cerca la historia del lugar. Aún recuerda que de niño se paseaba entre los rieles y la maquinaria, ayudando por aquí y por allá porque la producción era 5 veces más de lo que es ahora. Pero la disminución en la producción y los incendios clandestinos del campo, han llevado a que este lugar poco a poco vaya perdiendo su actividad.

Nos platicó sobre el proceso del raspado, después nos metimos a la bodega donde lo peinan y al final lo hilan en diversos tamaños de acuerdo a su uso final. Si quieres conocer más sobre este proceso y las bondades de la planta, puedes solicitar un tour con José Martinez al 99 9126 4199 / 99 1596 2300 y quién sabe, si es día de raspado podrás ser parte de todo el proceso. El tour tiene un costo de $200 pesos por persona.

La segunda parada del día fue Izamal, nombrado en 2001 como pueblo mágico, a unos 72 kms de Mérida. Llamada la Ciudad de las Tres Culturas, por fusionar la cultura prehispánica, la época colonial y el México contemporáneo. Sus muros de amarillo ocre decoran cada una de las calles y edificios, permitiendo que sus habitantes vivan en un perfecto cuento de hadas. Aunque el pueblo en sí es hermoso, su principal atractivo es el Templo y Convento de San Antonio de Padua. Uno de los edificios más impresionantes del siglo XVI, construido por la orden franciscana para venerar a la Virgen de la Concepción. Recorre el lugar y refúgiate del sol en uno de sus 75 arcos que decoran el convento. ¡Vayan justo para el atardecer! No saben lo increíble que se ven los muros con los últimos rayos del día.

Así que ya saben, ya sea que estén en Valladolid y vayan a Mérida o viceversa, estas dos paradas harán de su trayecto más interesante mientras conocen un poco más sobre la época colonial de Yucatán. ¡Que lo disfruten!

Creadora y Editora del blog Petite Touriste. A través de las palabras y la imagen busco recrear las sensaciones de cada uno de mis viajes.

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